En la actualidad se muestra una preocupación
creciente referente a la salud en general, y a la obesidad y las enfermedades
asociadas a esta en particular, existente en la sociedad. Así, más
concretamente, podemos encontrar un aumento vertiginoso de la obesidad infantil
que no se explica por causas genéticas, sino que están causadas por el
desarrollo de hábitos muy poco saludables y crecientes, asociados en la mayoría
de ocasiones a las nuevas tecnologías, al sedentarismo o la falta de actividad
física y/o a una alimentación basada en dietas con un alto consumo de grasas
saturadas o de alta densidad energética (Martínez, Moreno-Aliaga, Marques-Lopes y Marti,
2002).
Según datos de la Organización Mundial
de la Salud (2012), se calcula que 48 millones de niño padecían sobrepeso
en el mundo, de los cuales 35 millones aproximadamente viven en países en
desarrollo. Tan solo en niños en edad preescolar, el 30% padecen sobrepeso y
obesidad infantil (OMS, 2013).
Foto original: Niños con sobrepeso en edad escolar (https://www.flickr.com/photos/57826041@N03/16625622059/).
Autor: Gaulsstin
Los datos mostrados suponen que la
mayoría de los niños obesos muestran la tendencia de seguir padeciendo obesidad
en la edad adulta, y por lo tanto, tienen mayores posibilidades de padecer
enfermedades asociadas al sobrepeso como pueden ser la diabetes, cardiopatías o
trastornos óseos y musculares (Santos, 2005). Sin embargo, el sobrepeso, la obesidad
y las enfermedades asociadas son prevenibles, por lo que hay que dar prioridad
a que no se desarrollen o a su tratamiento.
De esta manera, y siguiendo con la OMS
(2010), la población entre cinco y 17 años, debe practicar al menos 60 minutos
diarios de actividad física moderada-vigorosa y
aeróbica, en su mayor parte, siendo más beneficioso para la salud
intervalos de tiempo superiores a este umbral.
Una de las soluciones que se pueden plantear es el aumento de la productividad de horas de la Educación Física escolar, mediante el desarrollo de nuevas metodologías. El aumento de la productividad, debe ir acompañada por una ampliación de las horas de Educación Física en el horario de escolar o la incorporación de horas de actividad física extraescolar o complementaria.
A partir de aquí, se abre un amplio debate sobre la posibilidad de modificar la ley educativa, de ayudar a incluir programas escolares más elaborados, de tomar soluciones para tratar estos problemas o tratar dichos objetivos desde una visión interdisciplinaria.
Pero no es la actividad física el único recurso posible para trabajar en la escuela. Por otro lado los profesores han de luchar contra la sociedad que ejerce una presión por consumir alimentos que facilitan el desarrollo de la obesidad. Para ello, se puede comenzar a trabajar dicha educación en padres, facilitando así la conexión entre familia-escuela en la mejora de la salud alimentaria de los niños.
Pero no es la actividad física el único recurso posible para trabajar en la escuela. Por otro lado los profesores han de luchar contra la sociedad que ejerce una presión por consumir alimentos que facilitan el desarrollo de la obesidad. Para ello, se puede comenzar a trabajar dicha educación en padres, facilitando así la conexión entre familia-escuela en la mejora de la salud alimentaria de los niños.
Vídeo: El marketing de la obesidad.
Autor: TedxTalks
